OpenAI le ha realizado una gran cirugía a la extensión de ChatGPT en Chrome. Esta actualización traslada directamente la capacidad de "uso de computadora" (computer use) al entorno de navegador más popular, y ya no es un privilegio de los pocos planes de gama alta: los usuarios de todos los planes pueden usarla. Dicho de otro modo, esa barra lateral que originalmente solo conversaba contigo y te ayudaba a buscar información, esta vez realmente ha echado manos y pies.
La extensión actualizada se divide en dos facetas, cada una con su función. El modo Chat es como un observador silencioso: puede abarcar varias pestañas de Chrome ya abiertas, reunir el contexto disperso en distintos lugares, extraer datos de diferentes páginas web y combinarlos en un resultado de análisis que te entrega. Ya no necesitas alternar manualmente entre una docena de páginas y unir la información tú mismo: él te compone el rompecabezas de los fragmentos.
El verdadero ambicioso es el modo Work. No se conforma con "mirar", sino que quiere "actuar": puede tomar el control directo de las pestañas y operarlas, ejecutando flujos de trabajo complejos como descargar archivos, enviar mensajes, rellenar formularios y agrupar pestañas de manera inteligente. Las tareas repetitivas que antes requerían que una persona estuviera pendiente y clicara paso a paso, ahora pueden delegarse a él para que las complete en segundo plano.
También se ha desbloqueado por completo la barra lateral de la extensión. Está conectada a tu historial y a los diversos complementos ya vinculados, lo que significa que, mientras navegas por la web, puedes procesar en paralelo una serie de tareas como resúmenes de texto, redacción de correos y presentación de datos entre plataformas, sin que el contexto anterior y posterior queden fragmentados.
El significado de este salto es pasar de "ayudarte a encontrar información" a "hacer las cosas por ti". OpenAI ha reforzado su control sobre los flujos de trabajo nativos de la web, reduciendo drásticamente la barrera de operación para rellenar formularios complejos e integrar información de múltiples fuentes. Cuando el asistente de IA ya no se queda respondiendo dentro del cuadro de diálogo, sino que, siguiendo el hilo del navegador, se adentra en tus pestañas, tus archivos y tu correo, está tomando el control profundo de ese circuito de productividad del escritorio del usuario: en cada instante en que abres una página web, a tu lado hay un colega que tanto ve el panorama global como puede extender la mano.