Según informó The Washington Post el 22 de octubre, Anthropic, OpenAI y SpaceX, esta última propiedad de Musk, están gestando una donación de riqueza calificada como "la mayor de la historia moderna", cuyo total podría acercarse a los 300.000 millones de dólares (unos 2,01 billones de yuanes).
Anthropic planea incorporar el 5% de las acciones de la empresa a un fondo de beneficio público recién creado. Si la valoración al salir a bolsa alcanza los 2 billones de dólares, este fondo podría rozar los 100.000 millones de dólares; además, sus siete fundadores se han comprometido a donar el 80% de su patrimonio personal. Este dinero podría usarse para subvencionar a determinados grupos afectados por la automatización mediante IA y para financiar investigaciones relacionadas.
Se dice que la fundación filantrópica de OpenAI posee alrededor de una cuarta parte de las acciones de la empresa, con un valor superior a 180.000 millones de dólares, y ya ha invertido 855 millones de dólares en proyectos de beneficio público. Por su parte, Musk planea regalar el próximo año una participación de SpaceX a cada niño de Estados Unidos; según un cálculo aproximado con los precios recientes de las acciones, el total de la donación podría superar los 11.000 millones de dólares.
Compromisos de acciones y calming del empleo
Sin embargo, los medios también han vertido agua fría: estas "donaciones" son en su mayoría participaciones que no cotizan en bolsa o promesas de futuro, por lo que cuánto dinero se podrá gastar realmente depende en gran medida de la valoración de la OPI de Anthropic y OpenAI y del precio de las acciones de SpaceX. Si la valoración se reduce, el volumen comprometido también se encogerá; las cifras sobre el papel aún distan de convertirse en dinero seguro en el bolsillo.
El periódico ofrece además otra lectura: estas acciones filantrópicas, por un lado, impulsan la comercialización de la tecnología y, más importante aún, responden al posible impacto de la IA sobre el empleo, la distribución de los ingresos y la estabilidad social, con la intención de diluir la ansiedad pública sobre la "IA que roba puestos de trabajo". En el actual contexto de una competencia de grandes modelos cada vez más costosa, este gesto filantrópico tan publicitado también se interpreta como una inversión en confianza dirigida a la sociedad.